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Entrevista a Arthur Miller a sus 81 años

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Miércoles, 19 de marzo de 1997 EL MUNDO periodico
Arthur MILLER. Novelista y dramaturgo. Publica en España «Una chica cualquiera»


«Los hombres temen más el sexo que las mujeres»
«Los sentimientos de culpa se repiten tanto en la mente que llega un punto en que te aburres de ellos»

 

 

 

«No existen reglas sobre el amor y la cantidad de compasión que conlleva»

ELVIRA HUELBES

Arthur Miller esconde una gran simpatía detrás de sus 81 años. Al otro lado del hilo telefónico (la entrevista de EL MUNDO se realizó ayer), su manera de hablar, exenta casi de preposiciones y conjunciones, es tan escueta como sus últimos libros, debido a que, explica, «me va quedando menos tiempo y no quiero andar escuchándome a mí mismo». Está contento porque la película sobre las brujas de Salem, El crisol, ha salido según él «mejor que bien», y porque le hemos dicho que queremos hablar de su novela recién publicada en España, Una chica cualquiera (Tusquets).

Pregunta.-Una chica cualquiera tiene cierto aire de cuento de hadas, al fin y al cabo, Janice acaba siendo una persona afortunada.

Respuesta.- No había pensado en eso. Desde luego, no la concebí como un cuento de hadas, pero no es mala idea tomarlo así. Es una historia real, pero caigo en lo que usted quiere decir y, en efecto, tiene bastante de cuento de hadas.

P.- Asistimos al hecho de que la mayoría de la gente es infeliz a pesar de tener muchas cosas, ¿se trata quizá de que «hacen el amor como quien echa una carta al correo», como piensa Janice, la protagonista?

R.- Bueno, no es posible generalizar. Ella se lamenta de que ésa es la forma en que su primer marido la ama. Puede que eso le suceda a mucha gente, por desgracia.

P.- No sé si Janice contraría su vida de izquierdista cuando espeta a su negociante hermano que lo único que busca en esta vida es pasarlo bien.

R.- Ella no quiere dedicar su vida a hacerse rica ni nada por el estilo, sino más bien disfrutar el hecho de que está viva. No desea, en absoluto, adoptar obligaciones en asuntos en los que no cree para nada.

P.- Pero sí hay contradicción en lo que siente por un marido demasiado absorto por su militancia. ¿Cuánto hay de compasión en lo que creemos que es amor?

R.- De nuevo hay que evitar generalizaciones. La gente es tan distinta... No creo que existan reglas sobre los asuntos del amor y la cantidad de compasión que conllevan. Pero, en este caso, desde luego que se da ese componente. Se da en muchos casos, pero no en todos, claro.

P.- ¿Cree usted que la coincidencia ideológica puede hacer creer que es amor lo que no es?

R.- Sí, desde luego. Pero mi única experiencia queda dentro de la novela, prefiero no contar nada sobre mi propia vida.

P.- Algún crítico español ha dicho que la novela resume, en parte, su propia experiencia.

R.- No creo que eso responda a la verdad, en absoluto. Lo que sí es cierto es que me identifico con la protagonista, a pesar de que ésta sea mujer. De otra manera, no habría podido escribir la historia.

P.- Hay un toque de final de la inocencia en el libro, ¿recuerda su propia experiencia al respecto?

R.- Sí, lo recuerdo muy bien. Sólo que las circunstancias eran muy diferentes a las del libro, más personales, no tan políticas.

P.- Y la suya se dio antes de lo de McCarthy.

R.- Sí, ya había perdido mi inocencia cuando lo de McCarthy, ja, ja.

P.- Usted ha dicho que a medida en que se hace uno viejo se siente menos culpable.

R.- ¡Es que llegan a desgastarse! Los sentimientos de culpa son muy repetitivos, se repiten tanto en la mente humana que llega un punto en que te aburres de ellos. Y el sufrimiento que suelen arrastrar desaparece.

P.- ¿Nos damos cuenta demasiado tarde de lo que nos hace infelices?

R.- Sí, decididamente. También en el amor. Sí.

P.- En la novela se habla del miedo de los hombres al sexo. ¿Por qué?

R.- Depende de la experiencia de cada cual, pero según la de Janice los hombres tienen más miedo al sexo que las mujeres. Yo apoyo su opinión, procuro respetarla y tener fe en sus sentimientos mientras escribo la historia. Janice ha sufrido tanto que me parece que aquí está el punto central de la historia. Lo ha pasado mal políticamente, físicamente. El sexo no le asusta porque se ha enfrentado a situaciones tan terribles que está muy preparada.

P.- ¿Por qué hace usted que el salvador, Charles, sea ciego?

R.- Porque la historia trata de una mujer que se considera bella en su interior, y hace falta un hombre ciego para entenderlo.

P.- ¿Cree que haber elegido tomar riesgos en la vida ha merecido la pena?

R.- Sí, sin que quepa duda alguna. No me arrepiento en absoluto de haber corrido todos los riesgos por aquello que me importaba.

P.- Usted ha escrito: «Trato de descubrir por qué la gente se destruye de esa manera». ¿Ha encontrado algo después de tanto vivir y escribir?

R.- Me gustaría poder decir que sí, pero no puedo. Hacemos las cosas por razones tan diferentes que no existen explicaciones para ello, pero trato de hacerlo en mis obras.

P.- ¿Por qué le parece que la cultura occidental busca el aburrimiento?

R.- Es una defensa contra el peligro, el peligro que representa la experiencia, vivir. No sé si ocurrirá lo mismo en España, pero en Estados Unidos tenemos una cultura del espectáculo en la que a cada momento alguien trata de venderte algo, de distraerte con cualquier cosa. Diciendo que estás aburrido, mostrándote receptivo a estas gentes, logras desconectar tus sentidos y te vas, espiritualmente hablando, a dormir. Así no hay peligro.

P.- ¿Hay algo de su pasado que le produzca cierta desazón?

R.- Claro que sí; ya lo creo, sólo que no hablo de ello en público. Procuro reservar mi vida íntima.

P.- ¿Es lícito esperar un milagro que componga nuestra vida?

R.- La mayor parte de la gente espera un milagro aunque sabe la mayor parte del tiempo que tal cosa no sucederá. La mera idea de que suceda, sin embargo, persiste en la cabeza de mucha gente. Cuando eso muere hace que la gente sea más desgraciada.

P.- ¿Está usted feliz...?

R.-¿Si soy feliz? Pues...

P.- No, quiero decir, con la película sobre Las brujas de Salem. Lo otro sería otra vez demasiado personal.

R.- ¡Ah, gracias! Sí, la película me parece excelente.

P.- ¡Bien! No es habitual que los autores estén contentos con las películas.

R.- Es que yo he escrito el guión.

P.- El tiempo aclara muchas cosas, pero tarde. Es el caso de Salem, de las depuraciones de McCarthy y de la muerte en la silla eléctrica de los Rosenberg, que ahora se sabe que eran inocentes.

R.- Así es. Los rusos ahora dicen que aunque él hacía algunas labores de espionaje nunca dio información relevante sobre la bomba atómica. En cuanto a ella, era completamente inocente. Yo escribí la obra dos años antes de que el nombre de los Rosenberg saliera en las páginas de los periódicos.

P.- Y permanece igualmente vigente, universal.

R.- Sí, mucho me temo que sí.

P.- ¿Hay alguna razón poderosa para levantarse a las seis cada día?

R.- Me acuesto muy temprano, hacia las nueve. Mi razón es que me encanta trabajar.

P.- Eso suena muy puritano.

R.- No crea; me resulta una actividad muy sensual. No tiene mérito.

P.- ¿Hasta el punto de estar escribiendo ya otra cosa?

R.- Sí, estoy metido en medio de una obra de teatro.

P.- ¿Sobre qué?

R.- Aún no lo sabemos.


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04/09/2008 02:26. Autor: Compañía Teatral VITA.

Gustavo Adolfo Bécquer

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Originario de Sevilla, España, Bécquer nació el 17 de febrero de
1836 siendo su padre un célebre pintor del costumbrismo sevillano
quien dejó huérfano a Adolfo a los cinco años; comenzó sus primeros
estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a tomar
la carrera náutica en el colegio de San Telmo.
A los nueve años quedó huérfano también de madre y salió del anterior
colegio para ser acogido por su madrina de bautismo. A la edad de
diecisiete años dejó a su madrina y a la buena posición que ésta
le proporcionaba para viajar a Madrid en busca de fortuna a través
del campo de las letras que se le daba con facilidad.

En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para
Gustavo,pronto enfermó sin ningún síntoma preciso, de pulmonía
que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis
que pronto había terminar su vida el 22 de diciembre de ese mismo año.

RIMA X

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman
el cielo se deshace en rayos de oro
la tierra se estremece alborozada
Oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas,
mis párpados se cierran...¿Qué sucede?
¿Dime?... ¡Silencio!... ¿Es el amor que pasa?

 

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04/09/2008 02:01. Autor: Compañía Teatral VITA.

Un Nobel de literatura gracias al teatro

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Un Nobel de literatura gracias al teatro

 
Dario Fo
Dario Fo

Dario Fo (nacido en San Giano, Italia el 24 de marzo de 1926) es un actor y escritor de teatro italiano ganador del Premio Nobel de Literatura de 1997. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Brera en Milán y comenzó su carrera teatral como actor y escritor de obras teatrales satíricas. En 1954, Fo se casó con la actriz Franca Rame, con quien fundó en 1959 la compañía teatral Dario Fo - Franca Rame. Ambos fundaron el colectivo teatral Nuova Scena y posteriormente La Comuna (1970). En los años 60 sus obras para la televisión solían ser censuradas, razón por la cual volvió al mundo del teatro. Entre sus obras más conocidas se citan Muerte accidental de un anarquista y Aquí no paga nadie. En 2002 publicó su autobiografía El país de los Murciélagos. Situado en el entorno de la izquierda política italiana, Fo ha escrito ácidas sátiras políticas arremetiendo sin piedad contra el poder político, el capitalismo, la mafia y el Vaticano. En una de sus últimas obras, L'anomalo bicefalo (2003), presenta un retrato irreverente y crítico del primer ministro italiano Silvio Berlusconi.

Biografía completa en http://es.wikipedia.org/wiki/Dario_Fo

 

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31/01/2008 13:10. Autor: Compañía Teatral VITA.

José Gabriel Núñez. AUTOR_DRAMATURGO

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José Gabriel Núñez

Dramaturgo venezolano. Dedicado al teatro desde principios de los años 70, tiene más de 30 obras escritas y ha trabajo como docente en diversas instituciones ligadas a la actividad teatral. Igualmente ha formado parte de las directivas de varias agrupaciones e instituciones teatrales y gremiales, como la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven), el Teatro Nacional de Repertorio o el Consejo Nacional de Teatro. En 2004 recibió el Premio Nacional de Teatro de Venezuela por el conjunto de su obra.

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05/11/2007 12:21. Autor: Compañía Teatral VITA.

AUTORES - DRAMATURGOS. BECKETT.

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(Dublín, 1906-París, 1989) Novelista y dramaturgo irlandés. Estudió en la Portora Royal School, una escuela protestante de clase media en el norte de Irlanda, y luego ingresó en el Trinity College de Dublín, donde obtuvo la licenciatura en lenguas romámicas y posteriormente el doctorado. Trabajó también como profesor en París, donde escribió un ensayo crítico sobre Marcel Proust y conoció a su compatriota James Joyce, del cual fue traductor y a quien pronto le unió una fuerte amistad.

En 1930 regresó a Dublín como lector de francés de la universidad, pero abandonó el trabajo al año siguiente, tras lo cual viajó por Francia, Alemania e Italia, desempeñando todo tipo de trabajos para incrementar los insuficientes ingresos de la pensión anual que le enviaba su padre (cuya muerte, en 1933, supuso para el escritor una dura experiencia), hasta que en 1937 se estableció definitivamente en París.

En 1942, y después de haberse adherido a la Resistencia, tuvo que huir de la Gestapo para afincarse en el sur de Francia, que estaba libre de la ocupación alemana, donde escribió su novela Watt. Finalizada la contienda, se entregó de lleno a la escritura: terminó la trilogía novelística Molloy, Malone muere y El innombrable, y escribió dos piezas de teatro. Aunque utilizaba indistintamente el francés o el inglés como lenguas literarias, a partir de 1945 la mayoría de su producción está escrita en francés, y él mismo vertió sus obras al inglés.

La difícil tarea de encontrar editor no se resolvió hasta 1951, cuando su compañera, Suzanne Deschevaux-Dumesnil, que más tarde se convertiría en su esposa, encontró uno para Molloy. El éxito relativo de esta novela propició la publicación de otras, y en especial dio pie a la representación de Esperando a Godot en el teatro Babylone de París; el resonante éxito de crítica y público que obtuvo la obra le abrió las puertas de la fama.

Su ruptura con las técnicas tradicionales dramáticas y la nueva estética que proponía le acercaban al rumano E. Ionesco, y suscitó la etiqueta de «anti-teatro» o «teatro del absurdo«. Se trata de un teatro estático, sin acción ni trucos escénicos, con decorados desnudos, de carácter simbólico, personajes esquemáticos y diálogos apenas esbozados. Es la apoteosis de la soledad y la insignificancia humanas, sin el menor atisbo de esperanza.

Se considera en general que su obra maestra es Esperando a Godot (1953). La pieza se desarrolla en una carretera rural, sin más presencia que la de un árbol y dos vagabundos, Vladimir y Estragón, que esperan, un día tras otro, a un tal Godot, con quien al parecer han concertado una cita, sin que se sepa el motivo. Durante la espera dialogan interminablemente acerca de múltiples cuestiones, y divagan de una a otra, con deficientes niveles de comunicación.

En otra de sus piezas, Días felices (1963, escrita en inglés en 1961), lo impactante es su original puesta en escena: la cincuentona Winnie se halla enterrada prácticamente hasta el busto en una especie de promontorio. Habla y habla sin tregua, mientras su marido Willie, siempre cerca pero siempre ausente, se limita a emitir de vez en cuando, como réplica o asentimiento, un gruñido. Winnie repite a diario los mismos actos, recuenta las pertenencias de su bolso, siempre idénticas, y, sobre todo, recuerda las mismas cosas triviales e intrascendentes, pero que constituyen sus «días felices».

El teatro de Beckett adquiere tonos existencialistas, en su exploración de la radical soledad y el desamparo de la existencia humana y en la drástica reducción del argumento y los personajes a su mínima expresión, lo cual se refleja así mismo en su prosa, austera y disciplinada, aunque llena de un humor corrosivo. En el año 1969 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

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05/11/2007 12:15. Autor: Compañía Teatral VITA.


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